¿Qué es la Metamedicina?

 

La palabra “Metamedicina” está formada con el prefijo griego “Meta” que significa «más allá de»; es lo que hace la Metamedicina, cuando busca en el inconsciente lo qué originó una dificultad, un malestar o una enfermedad.
En sanscrito, le prefijo “Meta” significa “Amor y Compasión”. No puede haber Metamedicina sin amor y compasión. Sin embargo, es importante no confundir compasión con lástima. Con lástima, uno le tiene lástima al otro que sufre. Con la compasión, uno aporta al que sufre comprensión y fe en su potencial de sanación y de transformación.
Para la Metamedicina, el sufrimiento participa a la evolución del ser. Asi como los escenarios de sufrimiento que repetimos se asemejan a saltar en un trampolín, utilizarlos para despertar nuestra consciencia equivale a usarlos como rampa de despegue.
Algunas personas definen la Metamedicina como una filosofía de vida; otras la presentan como una medicina psicosomática; otras, como una medicina de las emociones; y otras también la presentan como la medicina del Alma; pero todas son unánimes al decir que la Metamedicina es antes que nada una medicina del despertar de la consciencia que lleva a la persona que inicia ese camino a tener un mejor dominio de su vida.
Cuando más consciente somos, más nos acercamos a lo Divino dentro de nosotros, lo que nos permite tener un mejor dominio de nuestra salud, de nuestro bienestar, de nuestras relaciones con los demás. Nos otorga la capacidad de tener una vida exitosa y de alcanzar la felicidad.

La Metamedicina es una medicina femenina, que se complementa a la masculina

 

Cuando se trata de dar un diagnostico, intervenir para reparar una falla concreta o tratar un tejido, hablamos de medicina masculina. Pero cuando la causa es abstracta o de carácter emocional, la Metamedicina encuentra su lugar, ya que ofrece el tiempo y el marco adecuado a las personas para poder liberarse del estrés del que muchas veces ni siquiera son conscientes, y que es fuente de tantos malestares. De esta manera, se puede reconocer la complementariedad que existe entre la medicina masculina y la medicina femenina, y se comprende que, rechazar una en provecho de la otra, nos lleva a tener que primar uno de los dos hemisferios del cerebro en detrimento del otro.

Un enfoque inductivo similar a la Mayéutica de Sócrates

 

La madre de Sócrates era partera. Sócrates pensaba “Yo voy a dar a luz a los espíritus”. Así fue que Sócrates desarrolló el cuestionamiento en el que la persona encuentra ella misma sus verdades. El cuestionamiento apunta a recordar. Es la famosa teoría de la Reminiscencia.
En Metamedicina, evitamos deducir o generalizar, diciendo por ejemplo:
“Si te duelen los hombros, es porque cargar demasiado“. Puede que esta deducción sea correcta, pero un dolor de hombros puede también tener otras causas.
La Metamedicina propone un enfoque inductivo a través de preguntas pertinentes. Estas preguntas acompañan a la persona que consulta a hacer ella misma esas preguntas. Por ejemplo: ¿Qué estaba viviendo cuando surgió el síntoma? ¿Qué sintió cuando le anunciaron su despido… o cuando descubrió tal cosa… o cuando le dijeron tal otra…?
Es así que aprende a escuchar su propio sentido, y ya no a las personas que creen saber más y mejor que ella.
De esta forma, recobra poder sobre su salud, su vida, su felicidad.

 

“Mi arte mayéutica tiene las mismas atribuciones que el arte de las parteras.
La diferencia es que libera a los seres, no a la mujeres,
y que acompaña a la almas en su trabajo de dar a luz, no a los cuerpos.”

– Sócrates

 

La Metamedicina ayuda a las personas a volver a nacer

 

Ofrece también la posibilidad de continuar el camino, a través de la formación de Consultor y animador de seminarios.
La Metamedicina es también una gran familia en la que cada uno de sus colaboradores acompaña la ideología “Juntos por el Conjunto, para lo mejor de cada uno”.
La Metamedicina se distingue del modelo jerárquico que predomina en nuestras sociedades modernas. Privilegia más bien un sistema de irradiación.
Un sistema de irradiación puede ser comparado con un panel de abejas: el espíritu de cooperación es la ley de la vida de las abejas. En un sistema de irradiación, cada colaborador ejerce una actividad específica en función de sus talentos y aspiraciones.
Desarrollar un tal sistema requiere tiempo y cierta madurez de parte de los colaboradores. Exige una consciencia de grupo que se expresa a través del deseo de cooperar, de dar lo mejor de sí, de reconocer los talentos de cada uno, y de acordar los objetivos personales en el respeto del interés colectivo.
Si quieres participar al desarrollo de un nuevo modelo de sociedad, te damos la bienvenida en la Metamedicina.

Nota

La Metamedicina no pretende sustituir el tratamiento de un médico, un terapeuta o un psiquiatra. Puede, sin embargo, resultar muy eficaz como sostén e integración de un camino evolutivo personal. Apunta más bien a una introspección de la persona que realiza una consulta, y favorece así una mejor colaboración entre un paciente y su médico.

El consultor en Metamedicina no hace diagnóstico, no prescribe medicamentos, y no sustituye de ninguna manera el cuerpo médico.

Un consultor en Metamedicina está formado a la escucha profunda de la persona que lo consulta. Con las herramientas de la Metamedicina, guía a la persona a tomar conciencia de la causa de los desequilibrios emocionales, físicos y mentales que lo dominan; lo acompaña a liberarse de ella y a recobrar así su propia armonía.

metamedicina

La Metamedicina busca los incidentes que se encuentran al origen de las enfermedades o de escenarios repetitivos en la vida de las personas.

Descubre más sobre este método y sobre Claudia Rainville, fundadora de la Metamedicina.

www.metamedicina.es

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